viernes, noviembre 20, 2009

Democracia "made in El Viso"

La democracia se esconde, agazapada y asustada, tras un gargajo que alguien lanza fruto del odio que se transforma en obsesión. La joven nacida el 14 de abril se mira con la que nació el 20 de noviembre y ambas se asombran de como resbala por la puerta.

Laín Coubert

miércoles, noviembre 18, 2009

Esas cosas raras llamadas libros (y LXI)

Hijos del mediodía es un libro impresionante. Escrito por la periodista Eva Díaz Pérez nos muestra de forma extraordinaria la Sevilla de los años que van desde finales de los 20 hasta el fatídico 36, convirtiéndose es un libro que es un homenaje en papel a la propia ciudad y al grupo de poetas conocido por escribir en la revista Mediodía. Escrito con una elegancia sublime, el libro nos cuenta la historia de Arturo Gándara, un periodista y poeta que recibe una serie de extraños mensajes que le llevan a descubrir libros desaparecidos de escritores como Bécquer o Blanco White creando un verdadero mapa de "cadáveres literarios". En su historia se ven envueltos sus amigos entre los que sobresale Fernando Villalón y los acontecimientos y personajes que paseaban por aquella Sevilla que vivía un sueño que se truncó en pesadilla: un rey putero, un exmilitar que no acepta su invalidez, un lider obrero artista, poetas que se divierten con el esperitismo....
El libro, además, recoge una serie de preciosas fotrogafías antiguas que ilustran diferentes pasajes del mismo y que recogen instantes de la historia de Sevilla como el vuelo del zeppelin por encima de la Catedral o la Virgen de la Hiniesta quemada tras el incendio provocado en su templo.
La lectura de este libro creo que es obligatoria para toda la persona enamorada de Sevilla. ¡Y está en la biblioteca municipal!

Publicado por la Fundación José Manuel Lara

Laín Coubert

domingo, noviembre 15, 2009

Noche de teatro

Esta noche del sábado la hemos invertido en visitar el pabellón de Perú de la exposición del 29 para asistir a la obra de teatro Galileo, basada en las horas que Galileo Galilei pasa en las dependencias del Santo Oficio. Una obra que viene a unirse a las que se están realizando este año para celebrarel 2009 como año de la astronomía.
La obra viene acompañada de una magnífica exposición.
Galileo reflexiona sobre la ciencia y la fe, sobre las creencias basadas en la razón y las heredadas sin razonar, todo ello bajo la sombra de una acusación que puede costarle la vida.
Una obra que estará hasta el próximo 22 de noviembre y que asegura una hora de atención y reflexión.

Laín Coubert

martes, noviembre 10, 2009

Atascamiento general

El economista inglés Malthus, allá por los finales del XVIII, estaba preocupado por la idea del "atascamiento general", que viene a identificar el problema que se suscita con la producción exagerada de un bien, el descontrol en su producción, que al principio podía ser atractivo, pero que la sobreproducción y otros factores convierten en problematico para el consumidor ( o consumidora).
Algo así se podría aplicar al carril bici en Sevilla. No intento, obviamente, criticar la idea del carril bici, que en ciudades como Sevilla adquiere una importancia sorprendente por su forma y posibilidades. Es obvio que el carril bici ha cambiado para mejor la forma de transporte en Sevilla, pero no por eso se puede permitir todo. Quizás se debería analizar más tranquilamente las opciones del mismo y sus posibilidades de ampliación, porque lo cierto es que una de las frases que últimamente más oigo a mis amistades de Sevilla al caminar por determinadas calles de Sevilla es "el puto carril bici de los cojones". Poco ayuda a mejorar la imagen determinadas circunstancias donde el carril bici determina, de forma negativa, las posibilidades del peatón tal como ocurre en pasos de peatones, aceras estrechas o aceras con vegetación. Lo último que ha salido en la prensa es el caso del carril bici en la puerta de un colegio. Lejos de lecturas políticas rebuscadas que intenta buscar la derecha para atacar al gobierno, lo cierto es que no es el mejor sitio para el paso de bicis un lugar por donde van a salir, presumiblemente corriendo, centenares de niños y de niñas.
El carril bici ha cambiado a mejor Sevilla, pero lo importante no es el hacerlo o no, sino el como.

Laín Coubert

lunes, noviembre 09, 2009

Priego

Visita a Priego de Córdoba.
Una escapada obligada para conocer la magia de los siglos adormecidos entre geranios.

Laín Coubert

lunes, noviembre 02, 2009

Esas cosas raras llamadas libros (y LX)

Tras el paseo del pasado sábado por el "parque temático" de Don Juan Tenorio que nos brindaron los guías de conocer Sevilla no podía menos que leer el libro. Algo a lo que me ayudó Martita prestándomelo esa misma noche. Había leído los típicos trozos en bachillerato, pero, creo recordar, que el libro en sí nunca había descansado en mi mesita de noche. Así que, tras el anterior libro me puse manos a la obra.
La obra de José Zorrilla es el estereotipo de creación del Romanticismo. Amor, fantasmas, muerte, cementerios, paisajes nocturnos...todo entrelazado en una obra estructurada en dos partes entre las que transcurren cinco años.
Don Juan Tenorio, típico calavera, secuestra a doña Inés de un convento y asesina a su padre que va en su rescate. Esto hace que tenga que huir de Sevilla. A su vuelta, sucede un episodio que se puede rastrear en otras obras anteriores: un fantasma, el del padre de doña Inés, que informa a Don Juan de su próxima muerte. En esta ocasión, doña Inés intercede por don Juan.

La obra, drama religioso-fantástico en palabras de su propio autor, es un clásico de los que ha dado el salto a la población en general puesto que son pocas las personas que no han oído hablar de don Juan y doña Inés. Una obra maravillosa, que se lee en poco tiempo, pero que, seguro, queda una larga temporada en nuestros pensamientos.

La obra leída es la edición de Cátedra, con introducción de Aniano Peña, que desgrana en profundidad la vida de Zorrilla y los detalles de su obra.

Laín Coubert

Esas cosas raras llamadas libros (y LIX)

En estos días, y tras conocer el aniversario de la batalla de Trafalgar, me puse con el libro de Arturo Pérez-Reverte. Este libro llama la atención al principio porque, al contrario de la gran mayoría de relatos que llenan nuestras estanterías, no es un relato que nace en sí del autor, sino que es un encargo de la editorial. Ello supone ya un punto importante para entenderlo.
Pérez-Reverte consigue, pese a ello y gracias a su habitual maestría, un libro lleno de acción y episodios que conmueven, porque junto con el texto se resguardan determinadas reflexiones sobre la paz, la vida, la patria....
Gran parte del libro transcurre en el Antilla, un navío español ficticio de 74 cañones. Ficticio porque jamás existió un Antilla luchando en la batalla que supuso un cambio en la historia de Europa y del mundo. En él, como en toda la flota española, conviven los marinos de guerra profesionales, sin pagas, futuro, o ayudas y las personas embarcadas a la fuerza, personas que fueron embarcadas a culatazos para defender "la patria".
Fueron horas de encarnizado combate, de muerte y gritos. La sangre corría como ríos por las cubiertas de los barcos, que se quedaban sin gobierno al tener todos sus palos destrozados.
Creo que el libro consigue retratar magníficamente lo que tuvieron que sentir esos hombres enfrentados a la desesperanza de saber que la muerte los aguardaba y que sólo era cuestión de minutos. Unos minutos en los que la consigna era matar para no morir.
De la misma forma creo que Cabo Trafalgar ilustra bien el eterno problema de España. Un problema que en la jornada del 21 de octubre de 1805 se vio acrecentado al enfrentarse una armada española sin preparación ni futuro, junto a una francesa desordenada, a una inglesa profesionalizada totalmente.

"Resumiendo: gritan vivaspaña, pero pelean por su pellejo. O a lo mejor es que, en ese momento, España es precisamente eso: su pellejo, el de los compañeros que están allí tiznados de pólvora como ellos. El tambor que redobla junto a la mecha del palo mayor. La madera movediza que pisan y defienden. Y allá, lejos, la casa, el barquito de pesca, la taberna, la plaza, el sembrado al que anhelan volver. La familia, quien la tiene."

Está editado por Alfaguara.

Laín Coubert

domingo, noviembre 01, 2009

Don Juan Tenorio


Intensamente maravilloso. Sólo así consigo describir el viaje que la noche del sábado realizamos 20 personas por Sevilla. 20 personas que no nos conocíamos en su mayor parte, pero que disfrutamos recorriendo la historia de uno de los grandes mitos literarios: Don Juan Tenorio. Entre ese grupo tuvimos la suerte de estar tres visueños y una medio visueña, y lo cierto es que creo que no se nos olvidará en la vida.
La noche apuntaba bien. La temperatura era magnífica, impropia del último día de octubre. El comienzo inmejorable ya que las albóndigas de buey y las berenjenas rebozadas del Mesón de la Infanta nos tiñeron la noche de sabor. Cuando el grupo se encontró frente al teatro de la Maestranza se iniciaba un recorrido lleno de magia.
El viaje se iniciaba con la historia de Miguel Mañara contada a los pies del Hospital de la Caridad, los saltos entre Tirso de Molina y José Zorrilla y las imágenes de esa parte de Sevilla convertida en aledaña al rio. Luego el paseo nos lleva a la propia calle de Miguel Mañara para, tras pasear por los Alcazares, llegar a la punta del diamante, esquina frente a la Catedral donde se supone fue el episodio de la muerte de Don Juan. Luego nos adentramos por los callejones de Sevilla en busca de la casa de Doña Inés, de Don Juan, de la hospedería del Laurel, ....Callejones de Sevilla llenos de magia y sueños agazapados que susurran a nuestro paso.
El viaje termina frente a la estatua de Don Juan donde la tuna de Filosofía le canta como homenaje entre altas palmeras por donde asoma, juguetona, la luna.
Maravillosa noche sevillana gracias a los grandes profesionales de Conocer Sevilla.

Laín Coubert

lunes, octubre 26, 2009

Curiosidad

Curiosa la última controversia nacida alrededor del "presidente de las anchoas", el simpar Revilla. Va y dice que en España 1,5 millones de españoles no trabajan porque no quieren. Obviamente esto ha producido que diversos partidos políticos se lancen a su cuello pidiendo responsabilidades políticas.

Curioso que un periódico tenga una encuesta abierta al son de dichas declaraciones. La pregunta es la típica de "¿está usted de acuerdo con las declaraciones de Revilla?".

Curioso el resultado a las 20 horas de hoy. El 74% de las respuestas son en apoyo de esa idea, más de 1700 personas, muchas de ellas paradas. ¿Es que haberlos hailos?. La respuesta es obvia.

Curioso.

foto: flickr

Laín Coubert

Esas cosas raras llamadas libros (y LVIII)

Brutal el libro de Onetti. Un autor que era desconocido para mi pero que ha demostrado con este libro tener una capacidad de escribir increiblemente conmovedora. El autor uruguayo retrata en El Astillero una ciudad muerta donde habitan unos personajes rodeados de la desolación y del vacio. Un viejo astillero abandonado donde habitan tres personajes que siguen haciendo las labores propias de su trabajo a pesar de que las instalaciones se caen e incluso ellos mismos venden piezas a cambio de algo de dinero. Un técnico, un administrativo y un gerente que siguen en el astillero pensando que algún día todo volverá a funcionar y que ellos recuperaran sus trabajos y sus sueldos. Mientras pasean por las instalaciones, revisan los antiguos documentos y matan las horas muertas entre máquinas oxidadas.
El libro, ejemplo del existencialismo que guardan los libros de Onetti, puede parecer un libro complicado de leer por determinadas construcciones del autor, pero lo cierto es que merece la pena. Espejo de la situación de los países de Latinoamérica a mediados de siglo, el libro es una reflexión sobre la propia condición humana en toda regla.

Onetti, un autor extravagante que vivió recluido sus últimos 5 años en su cama de forma voluntaria, consigue un magnífico fresco lleno de personajes de un patetismo salvaje y de un entorno que supira por ser lo que no es.

La edición que he tenido es la de Seix Barral

Laín Coubert

miércoles, octubre 21, 2009

21 octubre

Recuerdo tener entre mis manos más de un libro sobre la batalla de Trafalgar. Hoy es el aniversario de dicha batalla donde las escuadras hispanofrancesa e inglesa se enzarzaron en una verdadera carnicería. En la batalla, además de franceses e ingleses, participaron 12000 (¡12000!) españoles de los que murieron 1022, quedaron heridos 2500 y otros 2500 fueron hechos prisioneros.
Este hecho histórico siempre me ha llamado la atención por sus proporciones. Me apetece algún día llegar al faro de Trafalgar, sentarme sobre la arena que lo rodea y mirar hacia el mar donde un 21 de octubre de 1805 Nelson, al dividir su escuadra en dos, consiguió romper el alineamiento defectuoso de la línea defensiva hispanofrancesa, rompiendo con ello todo lo escrito en los manuales de las academias militares. ¿Cuántas historias quedaron ahogadas con esos muchachos que se quedaron bajo el agua hoy surcada por surfistas?
Es increible pensar de lo que somos capaces los seres humanos. Es triste y asombroso a veces. Pero es un capítulo de nuestra historia, de la historia de España, que tenemos que conocer.

Laín Coubert